México es un país en el que se la productividad es realmente baja. Cada empleado mexicano genera en promedio 21.6 dólares por hora y trabaja 2,148 horas al año, cifras significativamente lejanas a la media de la OCDE: 54.8 dólares por hora y 1,726 horas anuales por cada trabajador, esto significa que la jornada laboral promedio en el país es la más extensa de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el nivel de PIB por hora trabajada y PIB per cápita de los más bajos.

En los países que presentan los niveles más altos de productividad laboral se cuenta con una mayor participación de las mujeres en la economía, un nivel más alto de incentivos a la educación de calidad e igualitaria, un mayor gasto en ciencia y tecnología, una mayor participación de las pequeñas y medianas empresas, niveles bajos de informalidad laboral y un mercado más competitivo.

La productividad de los empleados es uno de los principales impulsores del crecimiento de las empresas y es claro que las empresas en México quieren aumentar su productividad ¿cómo lograrlo? Te compartimos 5 puntos a llevar a cabo para lograrlo.

  1. Lo primero es delegar cierta responsabilidad a cada empleado, es decir, que cada empleado tenga claro sus labores del día y puedan resolverlas con autonomía y transparencia. Se debe evitar la microgestión de tareas, que cada empleado sepa cómo contribuye y tenga responsabilidad sobre ello puede ayudar a levantar la moral y el orgullo del rol individual de cada empleado.
  2. Cada tarea a realizar debe estar priorizada, los empleados tendrán que resolver primero las tareas más urgentes, sin importar que sean las más largas o complejas, de no ser así, se corre el riesgo de que se quieran realizar primero las tareas más simples.
  3. Mejora la comunicación en tu empresa. En muchas ocasiones, las pérdidas de productividad se deben a una mala comunicación de las ideas o de los problemas. Una buena comunicación y gestión de las tareas evitará, por ejemplo que se duplique trabajo o que alguien haya detectado un problema recurrente y no sepa cómo ni a quién informar. Para lograrlo hay varias herramientas como programar reuniones, abrir un correo electrónico para recibir sugerencias, incluso abrir un chat interno exclusivamente de temas laborales.
  4. No pares de Innovar. Está demostrado que la innovación es un fuerte motor de la productividad. Puede que tanto la organización de tu empresa como los productos y servicios que ofrezcas hayan alcanzado un buen nivel, pero esa no es excusa para mantenerse en el mismo lugar. Siempre hay lugar para la mejora, y el que no se esfuerza en progresar se queda estancado.
  5. Invierte en tu personal. Invertir en formación no tiene por qué ser tiempo o dinero perdido (todo lo contrario). Si tu personal tiene el adiestramiento necesario para llevar a cabo su trabajo, aumentará su rendimiento y fomentará la innovación dentro de la empresa.

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